"Para mi es increíble que una persona solo coja por estar enamorada, o que no tenga sexo casual y libertino por no sentir amor, o por mantener un estado fiel. Así como vos no entendes mi putez, yo no entiendo tu virginidad mental."

lunes, 15 de febrero de 2016

Del Tumblr de Natalia Ferrari

Visiten su blog: http://www.nataliaferrari.com/




Hace unas horas tuve una conversación con alguien que me dejó pensando. Creo que algunas ideas tienen la potencialidad de generar cambios y en esos casos, vale la pena compartirlas.

La prostitución es mucho más que un trabajo para mi. Es un estilo de vida, forma parte de mi identidad. Estoy capacitada para muchos otros empleos, elijo este porque es el que me hace feliz.

Lamentablemente, vivo en una sociedad que tiende a victimizar a las putas, demonizar a los hombres que consumen prostitución y plantear los encuentros entre ambos como situaciones horribles en donde la mujer, por necesidad, pone su cuerpo al uso y abuso del hombre. Esa no es la experiencia que yo tengo en mi día a día y me preocupa que esa sea la creencia generalizada sobre mi trabajo y los roles que asumimos los hombres y las mujeres en el sexo. 

El argumento contra la prostitución que más me impactó fue el siguiente:
“La prostitución educa en un tipo de sexualidad desigual entre los hombres y mujeres. Pone a los hombres en una posición de poder sobre el cuerpo de ellas, y ellas, porque son quienes reciben el dinero, deben mostrarse dóciles y encantadas de que el hombre las use para su disfrute. ”

Luego de encontrarme con este planteamiento, medité bastante sobre si esa es la realidad a la que contribuyo al prostituirme. ¿Estoy creando un mundo en donde los hombres sienten que tienen derechos sobre nosotras?, ¿Consiento faltas de respeto hacia mi cuerpo o mis sentimientos?, ¿Pongo en segundo lugar mi comodidad y mi placer por dinero?
No, no lo estoy haciendo. Porque no soy una pobre niña sin recursos y los hombres con los que estoy, no son unas bestias desalmadas. 

Entonces, si existe un tipo de prostitución en donde personas adultas acuerdan encuentros sin que nadie haga daño al otro, ¿Por qué la gente tiene esa idea sobre la prostitución? Creo que una de las razones se debe a que los medios de comunicación se han dedicado a dar visibilidad a historias que involucran trata de personas y representan esto como el modelo típico. Tampoco nos han dejado hablar por nosotras mismas, porque asumen que ninguna puta quiere dar la cara. Grave error ambas cosas. 

A día de hoy no tengo la influencia social para educar a la gente en el tipo de prostitución sana en el que creo. Pero aún así, puedo detectar actitudes entre nosotras y vosotros que alimentan los dogmas y el estigma. Me entristece que nos perjudiquemos a nosotros mismos. 

La forma en la que nos comunicamos importa. Tenemos el poder de transmitir valores éticos, da igual la magnitud del impacto. Toda palabra cuenta. 

Cuando leo a hombres hablar de nosotras como si fuéramos trofeos y trozos de carne, no puedo evitar preguntarme ¿verdaderamente la calidad de la experiencia íntima con una mujer está directamente relacionada con el tamaño de sus tetas, la firmeza de su culo o lo plano que es su abdomen? Una mujer con celulitis, estrías, barriga o las tetas caídas ¿vale menos? Si crees que sí, por favor, nunca te pongas en contacto conmigo. 

No somos nuestros cuerpos, somos nuestras mentes. El órgano sexual más importante en el cuerpo humano es el cerebro. La actitud y la personalidad de alguien son los factores que determinan la conexión entre nosotros. La empatía, la sensibilidad, el sentido del humor, la disposición a entregarte a otra persona porque sabes, que te respeta. Eso es lo que importa y lo que crea una atmósfera placentera para todos los implicados. Nuestro cuerpo es solo una herramienta con la que expresarnos. 

Todos nosotros tenemos el poder de crear el mundo en el que queremos vivir. Yo no debería tener que justificar mi decisión de ser puta. No debería tener vergüenza ni miedo al hablar abiertamente de ello. Los demás no deberían creerse con el derecho de juzgarnos o discriminarnos por la forma en la que vivimos nuestra sexualidad.
No alimentemos a una sociedad enferma con nuestro ejemplo. No está bien hablar de las mujeres como si fuéramos objetos para el disfrute del hombre. La prostitución no se trata de poner nuestro cuerpo al servicio del que pague. Mi servicio no consiste en entregarte mis genitales, va mucho mas allá. Se trata de crear un espacio seguro para ambos en donde se activen los centros de placer en nuestras mentes. En sentir adrenalina, incrementar la dopamina, la serotonina, la oxitocina y las endorfinas.

La prostitución es una conexión humana. Nadie está por encima del otro y tu placer no vale más que el mio porque pongas el dinero. Empecemos a tratarnos con más respeto entre nosotros y el resto del mundo seguirá.



Post original: http://nataliaferrari-rocks.tumblr.com/post/109913058307/hace-unas-horas-tuve-una-conversaci%C3%B3n-con-alguien

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